Efecto CHAMAE en el pH del suelo y la asimilación de nutrientes 

No deben tomarse en cuenta las consideraciones del efecto pH en la tierra que se tienen en consideración con los fertilizantes químicos, ya que el mecanismo de acción es TOTALMENTE diferente.

El principal problema de los suelos muy ácidos o muy alcalinos, es la baja disponibilidad de ciertos nutrientes. La aplicación al suelo de CHAMAE contribuye a la liberación de esos nutrientes, dado que contribuye al desarrollo de la actividad microbiana del suelo.

Los suelos excesivamente ácidos son debidos, entre otras causas, al exceso de abonos nitrogenados y a la extracción de nutrientes.

El uso de CHAMAE contribuye a equilibrar el suelo dado que el nitrógeno que incorpora es mínimo. Desde el punto de vista del pH, la débil acidez de CHAMAE resulta beneficiosa tanto en los suelos ácidos como en los alcalinos. En los primeros, aumenta la capacidad tampón y en los segundos, contribuye a una ligera rectificación del pH gracias a los ácidos orgánicos y a la materia orgánica que incorpora.

CHAMAE favorece la regeneración de los suelos, efecto BIORREMEDIADOR

La materia orgánica soluble presente en CHAMAE, favorece el desarrollo de un ecosistema en el entorno radicular de la planta (microorganismos y microfauna), de un modo similar al de los ecosistemas naturales de suelo rico.

Favorece el crecimiento y desarrollo de las especies vegetales, con base en los mecanismos de sinergia y simbiosis con la microfauna y los microorganismos presentes en el suelo, descomponiendo dicha materia orgánica y favoreciendo la asimilación de los nutrientes que requiere la planta, de una forma natural y sin necesidad de usar productos químicos.

Para entendernos en un lenguaje muy simple, CHAMAE es como “un estiércol mejorado”, en el sentido que es de origen natural con materia orgánica, pero esta se encuentra soluble y aporta además bioactivadores de origen vegetal. El mecanismo de acción de CHAMAE es un PRINCIPIO 100% NATURAL, que se da en la naturaleza desde hace  cientos de millones de años.

Son principios básicos naturales, irrevocables, indiscutibles, mecanismos sencillos. Hablamos de lo natural, de los hechos mismos que generan la existencia de la vida, vegetal y animal.

La evidencia fósil indica que las plantas con flores aparecieron y se diversificaron rápidamente durante el Cretácico temprano, entre hace  cientos de millones de años y 90 millones de años, ayudadas por coevolución con insectos polinizadores.

Las plantas con flores y el fitoplancton marino fueron, y son, los principales productores de materia orgánica. Los insectos sociales aparecieron aproximadamente al mismo tiempo que las plantas con flores. La industria de los agroquímicos lleva unos 100 años produciendo fertilizantes, que si bien tienen impacto positivo inmediato, generan múltiples conflictos y problemas de impacto ambiental negativo y crecimiento aritmético a largo plazo, se hace necesario revisar y mejorar el modelo, CHAMAE es solo una de las herramientas, quizás fue la primera.

100 años  de agricultura moderna, son “unos segundos de error” en la larga historia de nuestro planeta, un impacto negativo que puede perdurar durante generaciones.

¿Vamos a permitir que un error de segundos en la cronología de la historia la sufran decenas de generaciones?

¿No es por coherencia, sentido común y rigor más adecuado seguir el modelo natural, el más perfecto y que tiene una experiencia de cientos de millones de años?